Artículo de Javier García Escudero en El Norte de Castilla. LAS ejecutivas del Partido Popular y del PSOE se han reunido para analizar los resultados de las elecciones europeas en Palencia y han cumplido con la consabida estrategia de transmitir hacia el exterior un mensaje de optimismo. Sin embargo, a las dos formaciones les convendría algo más de realismo para tratar de sentar las bases de un triunfo electoral en la próxima cita anunciada ante las urnas: las elecciones municipales de mayo del 2011. El Partido Popular ha insistido en el mensaje de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está acabado y que los incumplimientos con los administrados alcanzan a todo el socialismo, incluido al alcalde de Palencia y bestia negra de los conservadores palentinos, Heliodoro Gallego. El líder del PP en Palencia, Fernández Carriedo, ha reiterado igualmente que su partido ha ganado en votos en la mayoría de los municipios palentinos. Y así ha sido, pero se supone que de puertas adentro la ejecutiva popular, o al menos sus miembros más relevantes, se habrán preguntado qué nombre colocar en el cartel electoral de los comicios locales a la capital palentina: si mantener el de Celinda Sánchez, que ya ha perdido en una ocasión, o lanzar uno nuevo con la posibilidad de quemarle si debe competir con el contrastado carisma de Gallego. El PSOE tampoco se ha fustigado mucho, e incluso ha manifestado que ha recortado votos al PP en muchos pueblos y que las elecciones locales son otra cosa, en donde los candidatos cuentan más que la entelequuia de votar por Europa. Pero ni Julio Villarrubia como nuevo secretario provincial ni Miriam Andrés como secretaria de Organización, andan muy finos con esto de la maquinaria electoral, y la imagen de Gallego también se deteriora.
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