Fundado en febrero del año 2007. El blog de análisis político más leído de Palencia. "En democracia, el mejor cargo es el de ciudadano"

miércoles 19 de mayo de 2010

El merecido homenaje a la UPP y las notables ausencias

La Universidad Popular de Palencia (UPP) es una Institución. Con todas las letras y mayúscula. Por eso hoy le era reconocido en Madrid, con la entrega del Premio Miguel Hernández 2009 del Ministerio de Educación, por sus 25 años de intachable trayectoria al servicio de los palentinos. Con letras del poeta, en el centenario de su nacimiento, se celebró un acto que congregó en la capital a muchos palentinos que se desplazaron desde la provincia, y a otros que por su trabajo residen en ella durante la semana. Otros no aparecieron, pero eso lo dejo para el final. Mis informadores me comentan que allí estaban Javier Donis, Presidente de la Fundación de la UPP y líder histórico de la UGT palentina y Cándido Abril, Director de universidad popular. Les acompañaban el Alcalde de Palencia, Heliodoro Gallego, el Subdelegado del Gobierno en la provincia, Raúl Ruiz, la representante de la Diputación de Palencia, Mª José García Ramos, el Secretario General de la UGT de Palencia, Javier Gómez Caloca y también el Director de Relaciones Institucionales del Diario Público, José María Crespo, que en el pasado también estuvo ligado a la Fundación de la UPP. La Junta de Castilla y León envió una delegación de perfil bajo, compuesta por técnicos, al igual que el Presidente de la Diputación de Palencia tampoco asistió al evento. No es un secreto. La UPP no ha estado muy ligada a la derecha política durante toda su historia, y esas cosas se notan en las ausencias. Bueno, no del todo. Porque para ausencias notables, las de todos los diputados y senadores palentinos, tanto socialistas como "populares". Ni uno. Destaca sobre todo que los socialistas, tanto Julio Villarrubia, además Secretario General del PSOE palentino, y Miriam Andrés, su fiel escudera, senadora, concejala y número dos del partido, no apareciesen por allí. Eso dejó al PSOE de la provincia sin representación, solamente descargada en la institucional que encarnaban el Alcalde y Subdelegado. Contrasta que haya quién no puede coger un taxi y plantarse en cinco minutos en el recinto donde se homenajea a una institución tan palentina como la UPP, y que otros se hagan 500 kilómetros en el día para asistir. Es el caso de muchos alumnos y profesores, que acudieron a la cita en un autobús fletado al efecto. Ya se dejan muchas cosas por hacer en Palencia al tener que estar en Madrid como diputado o senador, pero, cuando la montaña va a Mahoma, tampoco hacer acto de presencia pasa a ser un detalle digno de mención, por no hacer segundas lecturas. Me quedo con el merecido reconocimiento a la UPP, y con el deseo de que siga muchos años más formando a los palentinos que anhelan crecer en conocimientos. Mi enhorabuena a todos los que, durante todos estos años, han peleado con uñas y dientes para que hoy ese proyecto siga siendo una realidad. 


lunes 10 de mayo de 2010

Cambio de tercio

Han vuelto a tener los socialistas Comité Provincial, algo descafeinado por otro lado, y lo único que ha quedado para comentar es el apoyo unánime de todo el socialismo palentino a su Alcalde capitalino y hegemónico, Heliodoro Gallego. No habría hecho falta ni preguntarlo. El asunto de las parcelas colea, y no siempre por obra y gracia de Mariano San Martín. Ya lo comentaba en el anterior artículo, como algún compañero de partido de Gallego, léase Julio Villarrubia, flanqueado por Miriam Andrés y Julio López, se encargada de darle más actualidad por si tenía poca. Tampoco tengo yo claro que al juez le gusten esas expresiones y tal, pero de eso saben más otros que yo. El caso es que el Comité aprobó una declaración apoyando a Heliodoro, aunque el tono y las formas fueron bastante diferentes a las exhibidas por Villarrubia para, más que defender al Alcalde, poner a caldo a San Martín. En el texto refrendado por el máximo órgano entre congresos no se atacaba al que fuera edil de Izquierda Unida, ni se le acusaba de cosas raras como hiciese el Secretario General del PSOE palentino. Porque, claro, pasan una serie de cosas. Por ejemplo, que en el entorno del Alcalde hay preocupación porque este caso salte a la actualidad nacional, en un momento en el que el PP se agarra a todo con tal de tapar el caso Gürtel. El caso de corrupción más grande de la democracia, por otro lado. En un mundo conectado como el que vivimos, que un diputado nacional como Julio Villarrubia hable de estas cosas hace que automáticamente sus palabras se vean reflejadas en los diferentes resúmenes de prensa que se reparten por el Congreso. Papeles a disposición de todos, incluidos los diputados, personal y asesores del Partido Popular. Una buena forma de hacer visible el caso en Madrid. Por otro lado. ¿Quién dice que Mariano San Martín no aspira a ser concejal de nuevo? Es legítimo. Su situación personal se lo permite, y no tiene ningún impedimento legal para ello. Menudo lío. El peor escenario posible. La persona con la que se cebó Julio Villarrubia, candidata a ocupar un sillón que podría ser decisivo para que los socialistas conservasen el Ayuntamiento de Palencia. Quiero decir con estas suposiciones, que conviene reflexionar, pararse un poco, fumarse un cigarrito o tomar una tila, antes de salir a la palestra para, con toda probabilidad, hacer más daño que bien. Sobre las intenciones, juzguen ustedes mismos, aunque yo tengo mi opinión particular. Para otro día, claro.


miércoles 5 de mayo de 2010

Dinamitando los puentes

Escribo robándole al tiempo estos momentos, por lo que casi siempre lo hago en pretérito. No por ello quiero renunciar a exponerles mi opinión, pese a que los hechos comentados sean pasados. En este caso, el que nos ocupa, me llamó mucho la atención la manera en la que Julio Villarrubia, flanqueado por sus dos pilares básicos, los más fieles, Miriam Andrés y Julio López, salió en defensa de Heliodoro Gallego en el contencioso de las parcelas. Saltó Villarrubia al ruedo como sólo el sabe hacerlo: sin dejar títere con cabeza. Atacó sin miramientos a Mariano San Martín, acusándole de tener "intereses poco confesables" y de "no representar a nadie". Como si para denunciar lo presuntamente ilegal hubiese que tener un despacho de abogados en propiedad. Afortunadamente, en este país las cosas ya no son así. Decía, que Villarrubia repartió estopa sin medida en una comparecencia con la que volvía a poner en las primeras páginas de los periódicos y en todos los informativos de radio y televisión el caso que afecta al Ayuntamiento, gobernado por su propio partido, cuando la prudencia precisamente aconsejaba lo contrario: dejar dormir el asunto, al menos en los medios de comunicación. No lo consideró así el Secretario General de los socialistas palentinos, y los periodistas se frotaban las manos ya desde antes de comenzar la rueda de prensa. Todo el peso de las acaloradas declaraciones de Villarrubia cayó sobre San Martín, que posteriormente aseguró que "es un orgullo que un personaje como Villarrubia cuestione mis actuaciones". Pese a las interpretaciones lógicas, ya que parece que de esta manera el máximo dirigente del PSOE arropaba al Alcalde de la ciudad, tengo la impresión de que en esta ocasión el caramelo venía envenenado. Ya he comentado que no parecía lo más conveniente poner de nuevo el asunto en las portadas, pero además hay otra lectura mucho más importante tras este hecho: Dentro de poco volveremos a tener elecciones municipales, y tal y como pintan las cosas, una nueva mayoría absoluta de Heliodoro Gallego parece algo irrepetible. Lo tiene difícil el PP para ganar en las urnas, pero muchos piensan que es probable que Gallego tenga que recurrir al concejal de Izquierda Unida para garantizarse un nuevo mandato al frente del consistorio. La llave de todo estaría en manos de aquellos a los que Julio Villarrubia atacó sin pelos en la lengua en esa rueda de prensa. Parecía una actitud de dinamitar cualquier puente que pueda tenderse entre ambas formaciones, de cara a una posible necesidad de los socialistas para formar gobierno en Palencia. En la planta noble del Ayuntamiento, una vez conocido el contenido de la intervención de Villarrubia, no había precisamente satisfacción. Normal. La reflexión, o la contención en su caso, deben ser valores de un político. Mirar más allá del día siguiente para no provocar brechas insalvables, sobre todo si perjudican a terceros, es algo necesario antes de hablar de los rencores y frustraciones de los demás.