
Que sí. Lo sé. Tengo esto abandonado, pero es que estos últimos meses he centrado mi atención en un nuevo hobby. Ya les contaré, porque no tiene desperdicio. He descubierto mi verdadera vocación, a mi edad. Vuelvo, y prometo algunos artículos más, porque con este tema de las elecciones ya saben que la cosa política se anima que es un primor. Es curioso que cada vez que pasan las elecciones varios agoreros vaticinen el cierre de este blog, y sea cuando estas se acercan cuando más sentido tiene. Mi difunto abuelo diría que el que se pica ajos come, aunque yo, que soy más raro, lo que digo es que me importa un pimiento. Todo muy culinario como ven. El caso es que, como les decía, con las elecciones municipales y autonómicas a la vista, comienzan los movimientos en los partidos políticos para la confección, siempre complicada, de las listas que concurrirán a los comicios. Hoy les toca a los socialistas, pero no se preocupen que también habrá muchas líneas dedicadas a los populares. Para abrir boca en esta serie electoral de artículos comenzaremos con un dilema. Pobre Julio López. La que tiene encima. Los que le quieren mal dirán que anda cerca de morir de éxito, y precisamente por su buen hacer en estas cosas de los números - nunca se me dieron bien, por cierto - ahora se lo rifan dos pesos pesados de la política regional. Por un lado, Heliodoro Gallego, una vez tomada su decisión de volver a presentarse, no quiere deshacerse de López y su gestión al frente de área económica. Heliodoro quiere confeccionar la mejor lista posible, y puede que esté cansado de que muchos en su grupo quieran darse el piro porque suponen están llamados a más altas cotas en la política. Es el ejemplo de Miriam Andrés, pero de eso hablaremos otro día. Lo dicho. Que Gallego no quiere ni oír hablar de que Julio López deje el ayuntamiento. Por otro lado, y menudo lado, Óscar López también quiere hacer de su próximo grupo parlamentario un fortín ante los más que previsibles cuatro años de oposición que les esperan a los socialistas, salvo sorpresa mayúscula de un López que aspira a todo. En esa operación de formar una guardia pretoriana en condiciones, quiere que Julio López esté a su lado, por la misma razón que Gallego, ya que el chico debe ser muy fino para esto del encaje de las cuentas y demás. Y claro, los días pasan; las semanas corren y los meses no perdonan, y aquí no se encuentra solución al tema. ¿Qué haría usted si fuese Julio López? La opción uno es quedarse en Palencia. Victoria casi asegurada, equipo de gobierno, estrella mediática del grupo (cosa que jode a más de un compañero), y puesto garantizado como uno de los hombres del Alcade. La opción dos, también apetecible, lleva incluido el salto a la política regional, contar con la confianza y el respaldo de Óscar López, una proyección mediática todavía mayor, pero... una casi segura estancia en la oposición. Esta difícil elección es la que estará reflexionando López, mientras los dos políticos que se lo disputan tratan de que se quede a su lado para afrontar los próximos cuatro años de legislatura, sea desde el gobierno o en la oposición. Qué dilema, qué complicación.