Fue Sir Winston Churchill quien dijo que «la Democracia es el peor sistema político que existe…si excluimos todos los demás.» Esta sentencia conviene recordarla cada vez que somos convocados a las urnas, y más en momentos en los que parecería que el sistema no funciona, que los políticos se han convertido en uno de los principales problemas de la gente, y que las instituciones de las que nos hemos dotado no resuelven una situación a todas luces precaria para millones de ciudadanos. Movimientos como el 15M tienen su origen en esa profunda insatisfacción, que no ve en los partidos políticos el instrumento de participación que demandan. Como siempre, esa exigencia afecta más a los partidos de izquierda, y muy específicamente al PSOE. Es en la izquierda donde las personas buscan una mayor proximidad, una mayor sensibilidad y una mayor comprensión ante las circunstancias difíciles que les toca vivir. La socialdemocracia surge de la necesidad compartida por millones de personas para buscar soluciones comunes a los problemas históricos que han torturado a la humanidad, como son la ausencia de libertad, justicia, igualdad, solidaridad…. Por eso la izquierda es la legítima depositaria de los logros y valores que se enmarcan en lo que hemos dado en llamar Estado del Bienestar. Han tenido que transcurrir décadas para que la derecha lo haya asumido, que no es poco, y de esta manera el Estado de Bienestar ya no puede considerarse patrimonio de una ideología sino seña de identidad de las sociedades democráticas avanzadas. Por lo tanto, la victoria histórica de la izquierda se convierte hoy en día en su principal problema. Ya no es suficiente la reivindicación de los valores, sino que hemos entrado en la gestión de lo cotidiano a la búsqueda de la sostenibilidad de un sistema que corre serios riesgos como consecuencia de la crisis financiera, una situación que no ha provocado la izquierda, y probablemente también de algunos excesos y falta de previsión en el ejercicio del poder por esa izquierda.En este marco general, el PSOE ha afrontado las pasadas elecciones del 22M con el resultado por todos conocido. En Palencia se ha cosechado una de las peores derrotas electorales desde 1979. La manera de explicar ese fracaso por parte de los responsables provinciales del partido no deja de ser curiosa. Incluso se podría decir que tienen una sensación de alivio como consecuencia de la enorme derrota sufrida en el conjunto del Estado. Ante esta actitud sería de aplicación un viejo aforismo: mal de muchos consuelo de tontos. No creo que esa sea la respuesta que estén demandando los electores en su conjunto y muy especialmente los votantes, simpatizantes y afiliados del PSOE.
Una vez más, la Dirección Provincial del PSOE, con su Secretario General al frente, ha perdido la ocasión de asumir su responsabilidad y explicar las circunstancias específicas que se han dado en Palencia para obtener ese pésimo resultado. Para reconocer errores propios, trasladar ánimo a la base social y para abrir un proceso de regeneración en el PSOE palentino una vez que los actuales dirigentes han tocado fondo, si es que ese fondo existe.
En lugar de ello se han buscado excusas de mal perdedor, culpando a los demás, a la «crisis», o a la «situación general» del desastre. Si esto fuera así, y sólo así, sobraría la estructura provincial del Partido y con ella todos los dirigentes que la integran. No puede quedar para nuestra pequeña historia - que no es pequeña porque es la nuestra - la valoración del Secretario General del PSOE de Palencia declarando que «no se ha perdido mucho porque no teníamos tanto». Si esa es la reflexión del conjunto del Partido algo está muy enfermo en el seno del socialismo palentino, porque supone olvidar, uno por uno, a los alcaldes que dejaron de serlo, a los concejales que ya no lo son, y sobre todo parecería que se desprecia a los miles de palentinas y palentinos que el pasado 22 de mayo dejaron de votar al PSOE. Cuando esto se olvida, cuando no se lamenta, cuando no se investigan las causas, cuando no se pide perdón y cuando no se asumen en primera persona las responsabilidades por cada uno de los votos perdidos, también se pierde la legitimidad para seguir representando a un Partido con más de 130 años de historia que jamás se resignó y jamás culpó a otros de sus errores.
El PSOE de Palencia no ha peleado el resultado del pasado 22M. Quien ha liderado este equipo no es nuevo. Llegó a este Partido al rebufo de la gran victoria de 1.982, y desde entonces ha permanecido incrustado en su estructura provincial, cosechando fracasos severos cuando ha intentado otras aventuras, para auparse en un último estertor a lo más alto de la cúpula del socialismo palentino. Eso sí, siempre a la sombra de un gran líder social como lo ha sido Heliodoro Gallego, y sin mancharse jamás las manos en el mantenimiento y consolidación de la estructura del Partido en toda la provincia. Eso quedaba para otros. La primera vez que le ha tocado pisar el barro se han visto los resultados. El PSOE de Palencia salió derrotado desde el inicio, comenzando una carrera a ninguna parte aparentando una falsa imagen de fortaleza cubriendo con candidaturas - es un decir - toda la provincia. Hizo oídos sordos a las quejas de abandono que iba recibiendo de los pueblos, despreció a bastantes Alcaldes insatisfechos que han acabado encabezando otras candidaturas y ganando las elecciones, le faltó humildad para pedir, o mejor exigir, ayuda a militantes con experiencia que habían afrontado otros procesos electorales. No se hizo ningún esfuerzo por articular un discurso provincial y local propio de los socialistas palentinos (recordemos que estábamos en unas elecciones locales). No se supo, o no se quiso, diseñar una campaña específica para la ciudad de Palencia, dejando al pairo a un Alcalde cuyos resultados históricos habían sido la coartada perfecta para disimular las graves carencias que adolecen al socialismo en la provincia de Palencia. En definitiva, triunfó la vieja tesis del actual Secretario General del PSOE: «Lo mejor que puede hacerse en campaña es que pase pronto y no meternos en muchos líos porque en Palencia todo el pescado está vendido». Esta vez acertó. Todo el pescado se lo quedó el PP.
Y a partir de aquí… ¿Qué? Volver a empezar, como tantas veces le ha tocado hacer al Partido Socialista. Recuperando identidad, carácter y presencia. Creyendo en lo que se dice y demostrando que se puede hacer; siendo humildes, honrados e inteligentes como figura en el carnet del afiliado; recuperando el gusto del trato con la gente, escuchando, pidiendo perdón cuando haga falta; demostrando que se está en política para servir, dirigiendo el Partido desde Palencia y no desde Madrid o Valladolid; mimando y respetando a los agentes sociales, a la gente del medio rural, del movimiento vecinal, de las organizaciones sociales… Eso se llama estar con la gente. Nada nuevo, pero más vigente que nunca, porque se ha perdido.
Y a los dirigentes responsables de este desastre una recomendación: Asunción de responsabilidades y un paso atrás. Cuando el proyecto colectivo que es el PSOE se convierte en un proyecto personal, el deterioro es imparable. Y eso no se lo merece ni la historia del Partido, ni el compromiso de sus militantes ni, sobre todo, los miles de ciudadanos que quieren tener en el PSOE el instrumento útil y eficaz para mejorar sus condiciones de vida.
4 comentarios en el foro:
busca adjetivos Julio López. Busca adjetivos, que te van a hacer falta. Bienvenido al socialismo y a la izquierda. Ahora deberían mandarte a la Jaime Vera para que te cuenten un poco de qué va esto. No te preocupes porque muchos lo aprendimos de niños, y tú a esto has llegado ya muy mayor. Tú aprende, y luego nos das lecciones de economía y de liberalismo, que se te da de puta madre.
¿ No será, que Julio López es de derechas, con carnet del PSOE?
Escribo esta opinión porque el artículo intervencionista de Don Crespo me parece bueno, muy bueno. De hecho hasta me parece didáctico y aplicable a la manera de politiquear (no si existe este palabro, ahora lo miro) de la España de hoy en día y más concretamente de esta Castilla profundamente superficial y superficialmente profunda.
Como no tengo el gusto de concocer personalmente a Don Crespo -que debía ser la leche en verso en esto del psoeísmo regional- puedo decir que no me debo a lo suyo por eso, porque no lo conozco, pero también aprecio la calidad en un escrito.
No hay mejor forma de estar inspirado que alejarse de la alienación (menudo rollo he metido para soltar esto).
Fdo.: Chuchi R.
De verdad Miriam: ¿¿No te da vergüenza decirles a los demás militantes que están podridos y quedarte tan ancha??
El propio hecho de llamar a los militantes "podridos" debería ser causa de dimisión.
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