Que no, que no. Que el blog no ha muerto. Que no lo he dejado. Esta bitácora seguirá en Internet por muchos años, por ser la primera que surgió en Palencia de su categoría, y como homenaje a todas las que vinieron después, y se quedaron por el camino. Yo, si alguno con cierta ansiedad y ganas de verme desaparecer me lo permite, estoy de vacaciones. Es algo que a los de cierta condición social nos costó mucho conquistar, y que ahora disfrutamos con agrado. Y ya no tenemos ni que pedir permiso. Qué cosas. Voy a ver si cojo un moreno tipo Camps, y me pongo tan mazas como Aznar. Luego pasearé por Palencia como si fuese de mi propiedad, y ya me habré convertido en un hombre de bien, digno de acudir a cualquier visita del Papa. Disfruten ustedes también de las vacaciones, que luego el frío en Palencia no perdona y nos queda un largo otoño y un invierno muy interesante por delante. Me voy, que mi señora me llama desde la playa con cara de pocos amigos. Uno está algo mayor ya para lo de tomar el sol. Prefiero un ratito en el chiringuito, y esas conversaciones con desconocidos que terminan siempre en invitaciones a rondas posteriores. Una delicia, que quieren que les diga.
