Marta Domínguez ha puesto el punto y final a su carrera (deportiva) con un mal resultado, muy malo, en los Juegos Olímpicos de Londres. Peor asesorada - o quizás en su propia decisión - el hecho de no querer hablar con los medios de comunicación, ni siquiera con la televisión pública, es lo que de verdad ensombrece una trayectoria en la que sólo figura el borrón de la operación "Galgo", en la que al final salió exculpada. El silencio de Marta como deportista no casa bien con su rol de política y senadora del Partido Popular. Muchos se preguntan cuándo acude Marta al Senado, y es que si se mira en la web de la Cámara Alta, el espacio reservado para la senadora Domínguez y sus intervenciones no es precisamente abultado. Una pregunta (escrita) al Gobierno en diciembre, junto a los otros dos senadores del PP palentinos, y una corta intervención (oral) en la Comisión de Cultura y Deporte el pasado 5 de marzo. En la web no sale nada más. Parece que el silencio de Marta ante los periodistas también lo es en el Senado. Precisamente esa única intervención suya comenzaba así, tal y como reza el diario de sesiones: "El deporte y el deportista son imagen y representación de una serie de valores para nuestra sociedad". Por eso mismo, hablar para las cámaras ante los millones de españoles, muchos de ellos niños y niñas, tanto para disfrutar del triunfo como en la derrota, es para un deportista casi una obligación. Para una deportista que además es senadora, no hay excusa. Los que ayer veían la carrera en "El Maño" mientras posaban sonrientes para un medio de comunicación -¿casualidad?-, sus compañeros de partido (Carriedo, Armisén y Hernández), deberían afearle esa actitud. Y desde la prensa palentina, en su mayoría condescendiente con Marta, todavía más. Aunque el silencio es patrimonio de muchos. Ni siquiera desde el PSOE palentino han sido capaces de criticar la poca actividad de Marta Domínguez en el Senado. A lo mejor es que tampoco están para tirar cohetes...
